Segundas oportunidades

Sería muy arriesgado afirmar categóricamente que las segundas partes nunca fueron buenas, como también lo sería pronunciarse sobre lo contrario a la ligera. No hice una revisión bibliográfica para escribir sobre esto, pero cuento con alguna experiencia de campo, y casi tantas segundas oportunidades como Champions tiene el Real Madrid.

Personalmente, creo en el valor de los segundos intentos, pero no de cualquier forma, ni en cualquier momento, ni para cualquier persona. En gran medida, todo va a depender de los cimientos que sustentasen la relación y de las causas que la detonasen. De todos modos, igual que no se te ocurriría bañarte en el mar con una herida profunda recién abierta, tampoco debes plantearte volver sobre tus pasos cuando una ruptura aún te duele demasiado.

¿Cuáles son las razones que te llevan a desear o fantasear con una nueva oportunidad? Si la mayoría se encuentran en la lista que vamos a compartir a continuación, ahorrarías meses de dudas y dilemas si cambiases de idea, porque a buen seguro, esa segunda parte, NO sería buena.

  • Piensas que nunca encontrarás a nadie como él, te come la ansiedad porque estás segura de haber cometido un error, y necesitas retomar la relación para calmar tus miedos, ¡QUIETA! Eso es fracaso asegurado tras un periodo de falsa luna de miel.
  • El abatimiento se apodera de ti cada domingo por la tarde, potenciado, además, cuando el fin de semana ha venido acompañado de excesos y diversión. Flotas en la nostalgia y echas de menos a ese alguien que te abrace y te haga sentir que todo está bien. Ensayas qué le dirías y escribes un mensaje en notas para enviárselo a tu ex. Idealizas lo que no tienes, solo y precisamente porque ya no lo tienes, y sientes que eres capaz de cambiar todo lo que la otra persona necesitaba que cambiases. Quieres volver como sea, ¡pero QUIETOOOO! Aguanta el apretón y aprende a tolerar esas emociones incómodas, el simple hecho de recordar que una vez comiste algo que no te gustó, no significa que quieras volver a comerlo.
  • Tras un margen de tiempo prudencial después de la ruptura, pongamos una semana, te abres Tinder, Bumble, Lovoo y Badoo. Exploras y deslizas con anhedonia dando “me gusta” o “no me gusta” por los perfiles de las aplicaciones. Haces algún que otro emparejamiento, te cancelan otros tantos sin devolverte el saludo, y se te acumulan varias conversaciones que terminan a la deriva al pasar al formato WhatsApp. Quedas para una cita, no sin pereza, y huyes antes de terminarte la cerveza. Mala gestión y fracaso total que te lleva de nuevo a querer reengancharte a lo que ya se terminó, ensalzando lo malo conocido, porque sin duda, ¡el mercado está fatal! ¡Que NOOOOO! ¡Que esto tampoco es revelador! ¡Que quien lo está haciendo fatal eres tú! ¡NO necesitas a tu ex! Como tampoco necesitabas esa cita justo ya.
  • Cada vez que haces la compra tienes sentimientos encontrados. Por un lado, todo es mucho más rápido y consensuado, y por el otro, mucho más costoso a la hora de subir las bolsas a casa. Con pericia, colocas el saquito de papas nuevas atrancando la puerta del garaje, al tiempo que arrastras con el pie la caja de botellines para que haga de tope y no se te escape el ascensor con parte de la compra dentro. En estos instantes, rememoras con morriña el buen equipo que hacíais, y deseas con fuerza volver con tu ex, añorando incluso las bolsas llenas de tortas de avena, espelta y yogures de proteína que antes te daban coraje y que ahora te encantaría ver de nuevo llenando tus alacenas atestas de eco. ¡Pero NOOO! ¡Es otro maldito espejismo de la mente! La espelta no funcionaba entonces y seguiría sin funcionar ahora.
  • Cuando ves a tu niño mayor, que tiene toda la cara de su padre, te parte el alma pensar que tus hijos crecerán en un núcleo familiar sin las dos figuras parentales. Esto te hace valorar que quizás merezca la pena hacer un esfuerzo por daros otra oportunidad. Sientes tristeza porque sabes que tu ex lo está pasando muy mal, pero recuerda, que no es tu responsabilidad ser El Caballero Blanco de tu pareja, desde la pena y la compasión, el amor no conduce a ninguna parte.
  • Como no has hecho caso a las recomendaciones de CONTACTO CERO”, ayer viste por accidente en Instagram un estado de tu ex. Ahora no puedes evitar interpretarlo como una señal que te empuja a desear intentarlo de nuevo, pero tu ex, lo único en lo que está pensando ahora mismo, es en quién será esta semana el jugador número 12 en el equipo de Ibai.
  • Anoche tuviste una experiencia de sexo mediocre con una persona desconocida. A pesar de que no te sientes una locomotora sexual y que tu libido está bajo mínimos, te empeñaste en intentarlo. Ahora estás en un bloqueo, piensas que no volverás a sentir deseo, y te embarga la añoranza por lo que tuviste con tu ex. Quieres volver porque sientes que le NECESITAS, pero hazme caso, NO le necesitas. Es otra quimera de tu cerebro, solo has tenido un cortocirCOITO por precipitarte, paciencia.
  • Haces tus cuentas, ya van unos 5 meses tras la ruptura y aún le sigues echando de menos, incluso más que al principio. Te cuesta tolerar la soledad, y tu mente empieza a minimizar las razones que os impidieron seguir juntos. Por tus cálculos, igual y ya ha empezado a verse con otras personas, esto te vuela el cerebro. Quieres pensar que, tal vez, en todo este tiempo sí que habrá cambiado, y que quizás, sería el momento de intentarlo con una nueva oportunidad. ¡Pues NO! Nadie desarrolla cambios profundos en su personalidad ni en su esquema de valores en 5 meses, a veces ni en años, y es más, si tanto necesitas que alguien cambie, será mejor que seas tú quien cambie de objetivo, “Los Dragones son Dragones khaleesi…”

En definitiva, y paradójicamente, las segundas oportunidades serán más viables justo cuando menos falta te hagan. Ese día en que el smartphone ya no te recuerde aquellas fotos románticas paseando de la mano por las dunas de Bolonia, cuando no esperes la fecha del calendario que te brinde la excusa para escribirle, y cuando ya no sepas si su cumpleaños era el 10, el 8 o el 16, ahí, cuando menos sentido tenga, estaríais más preparados para una nueva oportunidad. Cada vez que Food pornpublique la Burguer del mes y ya no le pienses, y hayas cubierto el ciclo de saber cómo son los veranos, los inviernos, las alegrías y las penas sin tenerla de compañera, ahí, igual y podría funcionar ese nuevo intento. Cuando descubras que no le necesitas como se necesita un corazón para vivir, y hayas comprobado en otros labios que nadie es insustituible, ahí, justo cuando le des-idealices por completo y ya no tenga ningún sentido daros otra oportunidad, entonces, podría salir adelante esa nueva oportunidad. Cuando soltera te reconcilies con tu mejor versión y descubras que eres la máxima responsable de tus logros y de tus fracasos, podrás visualizarte charlando con tu ex pareja, entre risas y sin reproches, de los errores que cometisteis. Mientras, te recomiendo que mires al frente sin esperar este momento, pues el simple hecho de esperarlo, hará que jamás se produzca. Ábrete a la experiencia plena sin ningún reparo, hasta que tu cerebro comprenda que NO NECESITAS VOLVER CON TU EX.

Y aprovechando el amparo que me brinda el tema, y pecando de contradictorio, terminaré desnudando mis sentimientos para dirigirme a una persona muy especial:

“Aunque dudo mucho que me leas, quiero que sepas que te comprendo, siempre lo hice, aun cuando tus decisiones me privaron de disfrutar más cosas buenas contigo. En mi entorno, encuentro muchas opiniones divididas al respecto, pero reconozco que, a día de hoy, yo fantaseo con lo que podría ser un nuevo comienzo. Quizás, en todo este tiempo, y al arropo de la madurez y la experiencia que te haya brindado conocer nuevos lugares y pretendientes, puedas valorar con perspectiva lo que un día tuviste y se te quedó corto. Por eso, si regresas sin necesitarlo y para quedarte, yo hago borrón y cuenta nueva y te recibo con los brazos abiertos, ¡vuelve al Betis Dani Ceballos!”

Jose Manuel Chirino

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7 comentarios en «Segundas oportunidades»

  1. Hola J.M.! Encantada de volver a leerte por aquí, con un tema tan individual, subjetivo, con situaciones complejas, y en donde cada uno tiene su punto de vista.
    No sabría pronunciarme en un sentido u en otro, pero sí me quedo con el hecho de reflexionar en los errores que se cometieron y aprender de ellos y siempre darse la oportunidad de mejorar. Y sobre todo que solo nos necesitamos a nosotros mismos para ser feliz.
    Ahhhhh!!!! Y “Viva el Betis”
    PD. Gracias por hacerme reír!

    1. Muchas Gracias a ti Ana María, por aparecer siempre por aquí y por dejar tus comentarios para ayudarnos a reflexionar. Te mando un abrazo

  2. Jaja . Divertido para leer y seguro q revelador para quien al leer alguno de los puntos se remueva!! El humor claro está q no está reñido con la reflexión y el aprendizaje!! Saludos!

    1. Muchas gracias Lorena, me alegra que te haya resultado interesante! Y por supuesto, coincido contigo, el humor usado a tiempo y en forma, es una de las armas más potentes que tenemos ante la adversidad (ahora que está de moda esto de la resiliencia, jeje). Siempre tuve claro que ser más serio, no significa ser más responsable.
      Te mando un abrazo

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