Una Carta de Despedida

“Hoy me paro ante el papel sin reproches para escribir lo que siento, pero hija puta, con todo lo que hemos pasado juntos, te me fuiste cuando la cosa se estaba poniendo más guapa…»

Este podría ser el comienzo de un ejercicio que en terapia llamamos «La carta de despedida». Es una herramienta potente para gestionar el cierre emocional de procesos complicados: un duelo, el fin de una etapa profesional o una ruptura de pareja. Busca el desahogo, la aceptación y la integración de emociones en un plano íntimo y personal… a no ser que seas Shakira y puedas monetizar tus epístolas en forma de hits musicales.

Hoy, cuando casi todos tiramos de Gemini o Copilot para escribir cuatro palabras de amor, estas cartas siguen siendo un recurso poderoso, siempre que se escriban desde las tripas y sin algoritmos. El objetivo es ser capaces de poner palabras en papel a lo vivido, sin censura, fluyendo ante lo doloroso, y utilizando expresiones que incluyan recuerdos, agradecimientos, aprendizaje, perdón o aceptación. Una vez escrita, puedes leerla en voz alta, quemarla o guardarla en un cajón profundo simbolizando el cierre.

Yo ahora, saltándome las recomendaciones y por si a alguien le sirve de inspiración, comparto una carta personal que me ayudó a cerrar alguna cosa. Como siempre, cualquier parecido con la realidad se debe al capricho del azar.


Jose Manuel Chirino

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